Transgénicos y seguridad alimentaria: ¿un debate de países ricos?
Una reflexión sobre el debate de los transgénicos (OGM) y su impacto en la seguridad alimentaria mundial. ¿Son realmente peligrosos o una herramienta científica para una agricultura más sostenible?
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5/22/20233 min read


Me parece muy bien que en Europa discutan sobre OGM sí o no, pero ¿podemos comer primero? - Florence Wambugu, fisiopatóloga vegetal keniana)
Tenía descuidado el blog debido al nuevo canal de YouTube que estoy tratando de impulsar. Hoy, sin embargo, la visita de un equipo de televisión al centro de investigación del IPK donde trabajo, interesados en nuestra opinión sobre el debate de los transgénicos en la Unión Europea, me ha inspirado para escribir esta entrada. Es fundamental aclarar de antemano que la preocupación personal y las preferencias individuales son válidas, pero es igualmente crucial que el debate público sobre los OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se base en la evidencia científica, considerando el contexto global de seguridad alimentaria y desarrollo agrícola.
La fisiopatóloga vegetal keniana Florence Wambugu lo resumió de manera contundente en una entrevista: Me parece muy bien que en Europa discutan sobre OGM sí o no, pero ¿podemos comer primero?. Su pregunta pone en perspectiva la urgencia del asunto. La agricultura actualmente representa el 50% de la pérdida de tierra vegetal, el 33% de las emisiones de gases de efecto invernadero y el 80% de la deforestación a nivel mundial. En este escenario, la biotecnología, y específicamente los OGM, ofrece una esperanza real para reducir la enorme huella ecológica de la agricultura, al tiempo que permite producir más y mejores alimentos.
El intenso debate sobre los OGM parece ser, en muchos aspectos, un privilegio de aquellas naciones que ya han resuelto su seguridad alimentaria. La evidencia científica acumulada durante décadas demuestra que los OGM no solo son seguros para la salud y el medioambiente, sino que además benefician directamente al agricultor, permitiéndole obtener mayores rendimientos con una menor inversión en fertilizantes, pesticidas y otros insumos. A pesar de ello, persiste un considerable escepticismo en parte de la opinión pública, un fenómeno similar al observado con otros consensos científicos. El verdadero peligro surge cuando esta desconexión con la evidencia se traslada a la esfera política, dando lugar a regulaciones que, en lugar de proteger, pueden obstaculizar el progreso y generar consecuencias negativas para la sociedad. Es importante recordar que el aumento de la esperanza de vida y la abundancia de alimentos en el mundo moderno se deben a los avances científicos y tecnológicos, y no a métodos con menor respaldo empírico.
Tampoco es precisa la afirmación de que los transgénicos entrañan un riesgo particular para el medioambiente. De hecho, uno de los requisitos indispensables para la aprobación de un cultivo transgénico es demostrar que no puede hibridar con especies silvestres cercanas, una exigencia que no se aplica con el mismo rigor a las variedades obtenidas por métodos de mejora tradicional.
La postura de la Unión Europea al respecto presenta una notable contradicción: prohíbe el cultivo de la mayoría de los transgénicos en su territorio, pero al mismo tiempo permite su importación a gran escala. Sin estas importaciones, principalmente de soja para consumo animal, sería imposible sostener la cabaña ganadera y, por tanto, el abastecimiento de productos cárnicos y derivados en el mercado. Una prohibición total de la importación desencadenaría una crisis de suministros y un aumento de precios que afectaría directamente al consumidor.
En la práctica, el debate técnico y científico sobre los OGM concluyó hace tiempo. Su rechazo generalizado en algunas regiones parece más una postura ideológica que una precaución basada en la ciencia. Para tener una perspectiva más amplia, basta con observar las dificultades que han enfrentado los agricultores en lugares como Sri Lanka o México, donde la adopción de modelos agrícolas menos productivos, promovidos con falsas premisas, ha tenido consecuencias muy serias.